Rumbo al Ararat: llegada a Doğubayazıt
Esa fue la pregunta, en un inglés no muy bueno, que me hizo una chica en la terminal mientras esperábamos sentados para embarcar. Estaba leyendo un libro de Killian Jornet y creo que, al verme leyendo un libro en otro idioma, sintió curiosidad y me preguntó de dónde era. Cuando le dije que de España, su interés fue aún mayor y, con cierta expresión de desconcierto, como si no terminara de entender qué hacía yo por aquellos lugares, me lo preguntó directamente.
Al explicarle que iba a ascender el Ararat, pareció entenderlo todo. Y ahí terminó mi primera, breve y espontánea conversación con los locales de esta parte del mundo.
Después de dos días de viaje, por fin me encuentro en Doğubayazıt, la ciudad desde la que parten la mayoría de las expediciones al Ararat.
El día de hoy ha ido bastante bien. El vuelo se me ha hecho corto y, tras aterrizar en Iğdır a las dos de la tarde, he cogido un autobús que me ha llevado directamente hasta aquí. Durante el trayecto hemos rodeado por completo las faldas del Ararat, atravesando el puerto de Pamuk, hasta llegar a nuestro destino.
Una vez instalado en el hotel, he salido a buscar algo de comer. Ya eran las cinco de la tarde y, después de tantas horas de viaje, tenía bastante hambre.
El resto de la tarde lo he dedicado a cambiar dinero y a pasear por la avenida principal, donde me alojo. La calle está repleta de tiendas y puestos callejeros que ofrecen todo tipo de productos y en los que se concentra buena parte del movimiento de la ciudad.
Poco a poco, empiezo a tomar contacto con este rincón del mundo y a sentir que la aventura hacia el Ararat ya ha comenzado.







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